Cómo será la sorprendente derrota de AMLO

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La elección del próximo domingo tendrá, lo más seguro un vencedor distinto a AMLO.

A una semana de la jornada electoral, parece que las cosas toman un rumbo más definido de cómo será el voto. Aunque los candidatos publiquen sus pronósticos en estos días, sobre todo tratando de justificarlos en encuestas “a modo” y de las fotos de los cierres de campaña, estas mediciones no son precisamente las mejores y mucho menos las más certeras.

El voto del próximo domingo tendrá una tendencia poco ortodoxa, que puede ser en varios sentidos y que las mediciones actuales no alcanzan a considerar, que la disputa es entre dos corrientes de pensamiento muy bien definidas, un “liberalismo democrático” contra un “nacionalismo populista” de izquierda o de derecha y que verá la acción de un voto que hasta ahora ha mostrado silencio o estructuras que mantienen un sentido de conciencia partidista, aunado al proyecto del voto útil.

Liébano Sáez: Libertades, representación y pluralidad

Lo primero que habrá que considerar, como lo explicó en un extraordinario artículo, en lo que puede considerarse una verdadera clase de ciencia política que nos ofreció Liébano Sáenz en su colaboración en Milenio, sobre este panorama destacando que el liberalismo “dio un paso significativo al asociarse con la democracia. Quizá el más grande de la era ilustrada. Dos planos coincidieron para conformar las instituciones políticas, económicas y sociales del mundo occidental: libertades, representación y pluralidad, como sustento de toda forma de poder público”. Y en México dice “en el cierre de siglo pasado, finalmente, el país dio curso sin accidentes ni rupturas a la democracia liberal después del trauma de crisis económicas, un magnicidio y un levantamiento social”.

AMLO Y Anaya: Lo mismo

Este liberalismo se confronta desde un populismo ya sea de derecha o de izquierda: En la derecha, en lo que podemos ubicar Ricardo Anaya se expresa como siguiendo con la cita: “La derecha antiliberal ha encontrado en la migración una de sus mayores fuentes para cuestionar el orden de cosas. Este es un tema que debe preocupar porque sí convoca y mueve a grandes sectores sociales en torno a propuestas nacionalistas, en las que subyace la xenofobia, la intolerancia y un deseo por modificar los derechos y las instituciones que norman, conducen y contienen el ejercicio de poder y garantizan a los derechos humanos”.

En tanto que el populismo de izquierda en el que se ubica AMLO, considera que respecto al de derecha, sus formas son distintas y en cierto sentido opuestas, pero sus similitudes son evidentes: intolerancia al crítico o disidente, ofensiva anti institucional, sentimiento de guerra total, ejercicio del poder sin límites, estigmatización del bloque de poder e invocación del revanchismo como argumento central para la movilización social y electoral.

De ahí que la candidatura de Anaya se entiende desde un punto de vista de sacrificio en favor de AMLO, asumiendo como se ha visto y documentado que Dante Delgado y buena parte del PRD junto con los extremistas derechistas como Manuel Espino y Germán Martínez se fueron apoyar a AMLO y arrastrar cuadros y buscar el triunfo del proyecto del “populismo nacionalista” y evitar el que se consolide un liberalismo democrático.

De ahí que se considere las diferentes variables que atizan fuerte en contra del proyecto populista.

La primera consideración es la de un importante porcentaje de electorado, lo que puede decirse, el voto silencioso que no contestó o no le preguntaron en las encuestas, emitirá su voto con una reflexión individual, no colectiva; por sector al que pertenece y por edad.

Diversas mediciones, cuando incluyen la pregunta por qué candidato no votará, se ubica en más del 60% que no votarán por el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia.

La estructura partidaria

La segunda variable que pesará en esta elección es sin lugar a duda la estructura de los partidos y en eso no se puede negar que solo dos partidos tienen una estructura realmente nacional, el PRI y el PAN.

Sin embargo, aunque los dos partidos pasan por crisis y conflictos internos muy importantes, aún sus estructuras son muy importantes para definir una elección.

El candidato del PRI, que por primera ocasión en su historia no es priísta, aguantó desde que lo nombraron candidato, que buscaría un cambio y así lo hizo en la estructura de su campaña, dejó que quienes lo consideraban inadecuado, por no responder a los esquemas cupulares, se fueran del partido, la mayoría de ellos con sus grupos clientelares se fue a Morena, la mayoría de ellos logró una candidatura por el partido que comanda AMLO. En otras palabras, dejó que los traicioneros, oportunistas se fueran, abrió la puerta.

El PRI se quedó con los verdaderos priístas, con aquellos que, por convicción, afinidad siempre votan y votarán por el PRI, la verdadera estructura, que hoy también clama por un cambio y lo ven en el candidato Meade.

El PAN es distinto, la estructura es desde luego menos clientelar que la del PRI, si en el Revolucionario institucional se fueron grupos clientelares, en el PAN, que se maneja de forma más individual, no se fueron con Anaya, quien los traicionó al irse con una ambición desmedida con la idea de la Coalición y un supuesto de gobiernos de coalición, que no está ni estará en los principios del PAN.

La estructura del PAN responde aún más a sus líderes y muchos de ellos, ven en Meade a un mejor candidato que al de la Coalición de al frente Por México, así que es muy factible que buena parte de la estructura del PAN se decante por el candidato José Antonio Meade.

El Voto Útil

La tercera, es la estrategia del voto útil, toda vez que se confirma que Anaya ya se encuentra en el tercer lugar, que su candidatura se desinfló, si se consolida el temor real que representa AMLO para el desarrollo liberal del país, la lógica es que el voto útil recaiga en la candidatura de José Antonio Meade.

El aparato y maquinaria

La cuarta, los recursos, los medios, los traidores que se acomodarán, y ya se están acomodando, para manipular el voto en favor de quien se perfila como ganador, adicionalmente, las venganzas judiciales que doblarán a muchos para votar y mover sus territorios, a conveniencia.

Finalmente, citando al columnista de Milenio Diario, Federico Berrueto, quien describe perfectamente que “la mayor reserva que hay para votar por Morena y su candidato presidencial es la propuesta de amnistía a criminales” y concluye su excelente colaboración con una advertencia que habrá que considerar: “Hace 18 años el país vivió el trauma de ver arteramente asesinado a Luis Donaldo Colosio candidato presidencial, la antevíspera de creciente descomposición social y de recurrentes esfuerzos institucionales incapaces de contener el crimen y la violencia. Hoy lo menos que se espera es tomar las cosas con mayor seriedad, con voluntad de resolver y sin declinar en la determinación de justicia, nada más, pero nada menos”.

Sumando estos cinco criterios, el alto porcentaje que nunca votará por AMLO, el voto de las estructuras partidarias, el voto útil, el aparato y la reflexión sobre quienes no quieren votar por AMLO por el temor ante la amnistía y la demagogia para combatir el crimen organizado que azota la nación, la elección del próximo domingo tendrá, lo más seguro un vencedor distinto a AMLO.

Vía SDP

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